En la sala Alfonsina Storni el prosecretario de la Asociación, Capitán de Navío (RE) Carlos A. Zavalla disertó sobre “Educación Popular” y se rindió un homenaje a Don Alfredo B. Grosso en el año del sesquicentenario de su nacimiento con una presentación de su nieto, el Capitán de Navío (RE) Julio Eneas Grosso.
La presentación de los oradores fue realizada por la Presidente de la Asociación Sarmientina, Sra Mónica Dacharry.

EDUCACIÓN POPULAR

Sarmiento es tan vasto que resulta casi imposible encontrar un tema en el que no haya pensado, analizado, investigado y accionado exitosamente a lo largo de su vida.
Vamos a hablar entonces solamente sobre “Educación popular” y en primer lugar haremos una breve síntesis de cómo se desarrolló su intelecto.
Nació en un hogar pobre. Su madre fue un ejemplo de perseverancia y trabajo para construir su casa y para el sostenimiento del hogar.
Creció con la esperanza de sus padres de lograr para su hijo varón una buena educación.

Las profesiones prestigiosas eran entonces la Universidad que graduaba doctores y la guerra emancipadora que graduaba militares en el campo de batalla.
Doña Paula tenía varios clérigos en la familia y pensaba que sería bueno para su hijo ser clérigo y llegar a cura en San Juan.
A los cuatro años, su tío, el cura Quiroga Sarmiento, le enseñó a leer y muy pronto, a los cinco años ya leía de corrido. A esa edad lo llevaban de casa en casa de sus parientes para que leyera y lo hacía con buena entonación que demostraba que entendía muy bien el significado de sus lecturas.

El niño se mostraba orgulloso y motivado para leer desde entonces cuanto libro caía en sus manos y su padre lo alentó mucho en este aspecto con lecturas inflamadas de patriotismo.
Se vivía en San Juan un clima de gran excitación por la preparación del ejército de Los Andes en el cual participó su padre Clemente, gran conocedor de la cordillera a quien San Martín lo encargó para llevar a San Juan los prisioneros godos luego de la batalla de Chacabuco.

Gobernaba San Juan Ignacio de la Rosa quien llevó a cabo una administración progresista durante los cinco años de su mandato.
De la Rosa fue un eficaz colaborador de San Martín en la preparación del ejército de los Andes a cuyo equipamiento contribuyó con sus bienes personales.
Entre sus obras se destaca la fundación de la Escuela de la Patria para la cual trajo desde Buenos Aires a los maestros Ignacio F. Rodriguez y sus dos hermanos.
A los cursos de esta escuela concurrió Sarmiento quien se destacó rápidamente por su talento, entusiasmo y preparación anterior.

A la Escuela de la Patria concurrían mas de trecientos niños de las mas variadas clases sociales. Por ejemplo, de una misma familia concurrían los hijos de los amos, los de sus criados y de sus esclavos.
Se enseñaba a escribir con muy buena caligrafía, también gramática, operaciones matemáticas, lectura con buena entonación y comprensión,
Todo se desarrollaba en un ambiente de civismo y trabajo y a los que se destacaban por su aplicación se los denominaba “primer ciudadano”.
Los alumnos debían tratarse de señor para inculcar el respeto mutuo entre ellos y hacer desaparecer desde temprano, por los hábitos de la educación, las distinciones de clase que ponen trabas al progreso de las costumbres democráticas.

Los exámenes de graduación se tomaban en un gran acto público en la plaza. Eran un acto solemne y atractivo, con presencia de autoridades encabezadas por el gobernador y la asistencia de los orgullosos padres y público en general.
En su libro “Educación Popular” Sarmiento describe con detalle, entusiasmo y orgullo la Escuela de la Patria a la que volveremos mas adelante al describir la publicación.
Terminado el ciclo de cinco grados de la Escuela de la Patria, Sarmiento viajó con su padre a Córdoba con la esperanza de conseguir una beca en el Seminario de Loreto. Fue muy triste el regreso a San Juan porque no se logró la beca tan deseada. Fue su primer viaje a través del desierto a los diez años de edad.
Se le habían cerrado todas las puertas para acceder a una educación formal y el único camino que quedaba era volver a repetir los cursos de la Escuela de la Patria en la que pudo profundizar algunos conocimientos.

Pero pronto la repetición lo llevó al aburrimiento. En ocasiones burlón con sus compañeros, faltaba a clase, no cumplía con sus deberes y recibía amonestaciones. Sin embargo, aprovechaba sus charlas con Rodriguez y ejercitaba su prodigiosa memoria repitiendo textualmente lecciones de años anteriores.
Fue entonces cuando el gobierno de Buenos Aires creo la Escuela de Ciencias Morales y en 1823 dio becas a las provincias para capacitar en carreras científicas a jóvenes inteligentes con la idea que, al regresar a sus provincias de origen, sirvieran en la profesión elegida.
Hubo euforia en su casa cuando el propio Rodriguez fue a darles la noticia, ya que Sarmiento era sin duda el mas preparado. Sin embargo, se optó por hacer un sorteo entre los chicos mas destacados y no resultó favorecido.

Fueron designados su amigos y compañeros de la Escuela de la Patria, Antonino Aberastain, Saturnino Salas, Indalecio Cortines, Eugenio Sanchez, Fidel Torres y Pedro Lima.
Su padre Clemente no bajó los brazos e intentó conseguir una beca mas para la Escuela de Ciencias Morales sin lograrlo pese a sus renovados intentos.
Entonces, sin posibilidades de acceder a una educación formal, se instruyó bajo la tutela de su tío, el presbítero José de Oro, a quien acompañó durante su exilio en San Francisco del Monte.
El presbítero de cincuenta años, era de carácter turbulento, culto, muy inteligente y de buen corazón con una gran experiencia de vida.
Con él aprendió latín, leyó los clásicos y fue educado con esmero mediante profundos coloquios que llevaban en un cuaderno que llamaron “Diálogo entre un campesino y un ciudadano”
José de Oro usaba vivaces ejemplos tomados de su experiencia y la historia que formaron su carácter y su voluntad.
Recordando a Don José nos dice Sarmiento años mas tarde “A él debo los instintos por la vida pública, mi amor a la libertad y a la patria y mi consagración al estudio de las cosas de mi país….”
“ Salí de sus manos con la razón formada a los quince años, valentón como él, insolente contra los mandatarios absolutos, etc etc.

En San Francisco del Monte, a los quince años, creó su primera escuela enseñando a leer, escribir y contar a siete campesinos, muchachos bastante mas grandes que él.
Generoso, quiso Sarmiento compartir con los menos afortunados lo que aprendía, como lo hizo a lo largo de toda su vida.
Dice Enrique Barca, presidente de la Academia Nacional de Historia en “Vigencia de Sarmiento”  “Y fue la ternura la que llevó a Sarmiento a ser educador»
De ver a las turbas fanatizadas por el mismo caudillaje que explotaba su lamentable condición y a ciertos mocetones de San Francisco del Monte, lozanos y analfabetos, vínole la idea de enseñarles a leer”.
Así empezó, sin ninguna formación teórica un gran programa de enseñanza orientado a que la educación popular fuera el fundamento de la democracia y la prosperidad.
Volvió a San Juan en 1826 con la esperanza de una nueva beca de estudios prometida por gobernador Sanchez quién al poco tiempo fue derrocado antes de cumplir su promesa.
Para contribuir al sostenimiento de la familia, Sarmiento fue empleado en una tienda en la que se pasaba las horas con un libro en sus manos.

Una señora que pasaba frecuentemente por la tienda pensó que era un libertino porque siempre lo veía leyendo y comentó “no han de ser libros buenos los que lo tienen tan entretenido”.
Así fue Sarmiento a lo largo de toda su vida, lectura y mas lectura, observación criteriosa de cuanto lo rodeaba, imaginando siempre como un profeta el futuro, dialogando, expresando sus ideas con claridad y vehemencia.
Buscando la mejor organización para su patria.
Una vida plena de ideas profundamente meditadas y llevadas a la práctica. Un hombre valiente que nunca rehuyó la polémica y buscó siempre el desarrollo de las instituciones.

¿Qué reflexiones podemos hacer en este punto?

La primera es que, si bien Sarmiento recibió el don de un cerebro privilegiado;
el mas potente de América al decir de Pellegrini, mucho le debemos a sus padres y maestros desde la mas tierna infancia;
La voluntad para sobreponerse a dificultades de su madre;
La dedicación de su padre para brindarle una buena educación y el amor a la patria;
La eficaz enseñanza de las primeras letras del cura Quiroga;
La excelencia de los maestros de la Escuela de la Patria y su programa de educación cívica y social;
La convivencia, lecturas, los diálogos y reflexiones con el presbítero José de Oro, con el ejemplo de sus virtudes y vitalidad desbordante.

Ellos lo motivaron en esa etapa de la vida en la que se crean las redes neuronales que le permiten a las personas desarrollar sus capacidades intelectuales y lo dotaron de la entereza moral y determinación para sobreponerse a las dificultadas, a convertirse en un buen ciudadano dispuesto a llevar adelante sus convicciones referidas a la educación de sus semejantes menos afortunados.

Las convulsiones seguidas al derrocamiento del gobernador Ignacio de la Rosa marcaron el fin de un período de orden y prosperidad en San Juan y el cese de las actividades de la Escuela de la Patria.
Las luchas entre unitarios y federales impidieron el establecimiento de un gobierno estable en San Juan y Sarmiento conoció la barbarie cuando pasó la montonera de Facundo Quiroga frente a su tienda con sus 600 jinetes aterrorizando a los habitantes.
Sarmiento marchó al exilio acompañando a su padre y se procuró un empleo de maestro en la escuelita de Los Andes.

En su actividad docente podemos señalar que una vez aquietadas las aguas en su provincia, bajo el mando del gobernador Benavides, el caudillo manso, regresó al terruño y en 1839 fundó un pensionado de señoritas bajo la advocación de Santa Rosa de América. Este colegio de niñas funcionó en la casa dejada por su tío el Obispo Justo Santa María de Oro.
En un folleto de 14 páginas titulado “Prospecto de un establecimiento de educación para señoritas dirigido por Domingo Faustino Sarmiento” redactó las normas de admisión y funcionamiento con todo detalle.
Fue su primer ensayo de teoría pedagógica, rico en temas de psicología escolar. Fundó luego el diario El Zonda para expresar sus ideas con su característica vehemencia y hubo de partir nuevamente al destierro en Chile, cuando tras ser apresado por poco se salvó de ser linchado por una turba.
En Chile se forjó un nombre publicando artículos en la prensa y se encargó de la redacción de un periódico oficial a pedido del ministro Montt con quién inició una sólida y duradera amistad.
Creó la Escuela de preceptores, de la que fue Director y docente y el gobierno de Chile lo destacó a Europa y América para estudiar los distintos sistemas educativos, viaje al que partió a fines de octubre de 1845 para regresaren febrero de 1848. Publicó inmediatamente “Educación Popular” que es una exposición de su pensamiento sobre cada tema, con la experiencia reciente de las detalladas visitas a establecimientos escolares, la opinión de destacados pedagogos y la exposición de su doctrina pedagógica.
Inició una sólida amistad con el educador Horace Man y su esposa, amistad que le permitió años mas tarde llevar a la práctica sus ideas.

Este libro es una de las obras pedagógicas mas importantes de la historia argentina y condensa por primera vez las ideas educativas de Sarmiento en forma integral.
En la Introducción deja bien en claro que la educación ocupa un lugar clave en la construcción de las nuevas sociedades y que la educación popular no debe tener otro fin que aumentar las fuerzas de producción, acción y dirección , aumentando cada vez mas el número de individuos que la poseen.
A lo largo del libro, Sarmiento describe detalladamente lo que vio, lo que pudo comprobar en cada visita realizada; explica y demuestra porqué unos países tienen buenos y rápidos resultados con su organización de la enseñanza, sus sistemas, establecimientos y métodos pedagógicos.
No se queda con lo que vio en las escuelas, sino que va al resultado práctico de la educación en la industria, en la producción, en el empleo y prosperidad resultante, relatando detalladamente cada comprobación.

Su interés en este viaje está centrado en la educación primaria, “en cada una de las materias en que naturalmente se subdivide la educación popular
Los ocho capítulos de la obra que siguen a la larga y didáctica introducción son:
1. De la Renta
2. Inspección de las Escuelas Públicas
3. De la educación de las mujeres
4. Maestros de escuela
5. Salas de asilo
6. Escuelas públicas
7. Sistema de enseñanza
8. Ortografía castellana

En los dos primeros capítulos Sarmiento se ocupa del tema básico del gobierno de la educación: el financiamiento y el control del sistema educativo mediante la inspección.
Sostiene que la renta para sostener a las escuelas debe ser proporcional al número de niños de 4 a 16 años que haya en el estado y se inclina por el modelo de organización norteamericano altamente descentralizado, con una modalidad de financiamiento local donde “los ricos deben aportar al financiamiento de la educación de sus hijos y de los hijos de los sectores pobres de su localidad”.
En cuanto al sistema de inspección, Sarmiento también se inclina por el nivel local. Asigna también Sarmiento como función específica el análisis de las condiciones de los establecimientos educativos y su funcionamiento.

Recalca luego que en la tarea de la inspección NO HACER NADA QUE MENOSCABE EL RESPETO Y LA CONFIANZA HACIA LOS MAESTROS.
Esto vale no solo para los inspectores sino para toda la sociedad, especialmente para los padres.
En síntesis, Alaba en público, reprende en privado. Respecto de los capítulos referidos a la educación de las mujeres, opina SARMIENTO que la educación primaria debe ser devuelta a las mujeres a quienes la naturaleza ha instituido en tutores y guardas de la infancia. Las mujeres tienen una importancia crucial en el desarrollo de la sociedad por lo que nos dice:

De la educación de las mujeres depende la suerte de los estados;
El capítulo de los maestros esta dedicado a su proceso de formación;
Compara el caso francés con la escuela que fundó y dirigió en Chile.
El aspecto mas destacado se refiere a formar a los maestros en un ambiente que fortalezca los valores de dedicación y disciplina para que puedan desempeñarse en contextos de pobreza material y cultural.

El capítulo de las salas de asilo – vendría a ser un preescolar o jardín de infantes – tiene como objeto la socialización del niño y el aprestamiento para la educación posterior.

SARMIENTO analiza largamente lo que ocurre con un niño rico criado por nodrizas, el cual se siente amo y señor y termina siendo una persona autoritaria que no conoce límites, con una personalidad egoísta e ingrata.

Un niño muy pobre vive generalmente en un ambiente cargado de problemas, hacinado en su mísera vivienda, en la cual presencia riñas, disputas, privaciones y su jardín de recreo es la calle. De allí sale la plebe, el “roto”, negado a la acción moral, comprimido por la fuerza brutal, único freno que conoce.

Relata las visitas a esos establecimientos en Paris y la excelente labor de las mujeres que los dirigen.
Sabemos que actualmente los países con mejores resultados en la evaluación del aprendizaje son los que cuentan con esta educación preescolar, las salas de asilo de Educación Popular.

En el informe al ministro de educación, SARMIENTO menciona que “las doctrinas socialistas han dado origen a una multitud de aplicaciones prácticas de una ventaja incontestable”
Las cunas públicas en que se crían los niños desde su nacimiento hasta los dieciocho meses y las salas de asilo, la mas bella , la mas útil y la mas fecunda en resultados morales de todas las instituciones modernas.
Merced a medios inteligentes e higiénicos aplicados a la crianza de los párvulos, se salvan millares de existencias sacrificadas por la ignorancia de las madres o la falta de recursos; Son vidas que se extinguen a poco de haber pisado los umbrales de la vida.
Las cunas públicas tiene por objeto salvar por lo menos 2/3 partes de los niños que nacen y mueren antes de haber cumplido los 18 meses por la incuria, ignorancia o escasés de las madres pobres
Pero las salas de asilo tienen un alcance más extenso porque la moral del niño se forma allí en aquellos patios en que, reunidos centenares de ellos, bajo la vigilancia apenas necesaria de mujeres inteligentes y solícitas se abandonan a la movilidad de su edad….
Comentario:  ¿En quiénes esta pensando SARMIENTO sino en la familia del gaucho?

En el capítulo Escuelas públicas y sistema de enseñanza menciona las condiciones que debe reunir una escuela para impartir una buena enseñanza y describe los distintos métodos aplicados.
Recomienda tener en cuenta consideraciones de higiene y ornato.
Tan específico es que hasta incursiona en el cálculo de la renovación del aire para una determinada cantidad de alumnos en una sala, las medidas del aula, altura de las ventanas, tipo de piso, etc etc.
Son dos largos capítulos escritos con un gran conocimiento del tema.
Relata pormenorizadamente métodos de enseñanza utilizados, recomendando el del Sr Maurín por su comprobada eficacia y muy bajo costo en materiales.
Aprovecha aquí para describir detalladamente su querida Escuela de la Patria, señalando las similitudes con algunos establecimientos visitados en Europa.
En Ortografía castellana, discute la conveniencia de imponer una ortografía mas simple que facilite la lectura y escritura a los menos ilustrados, tema que ya se había impulsado en Chile y fue objeto de controversia durante algunos años.

Terminamos en este punto nuestra exposición con una aseveración de Sarmiento que nos lleva a pensar que su inobservancia es la principal causa de nuestros problemas actuales
La concurrencia de los niños a la escuela trae el efecto moralizador de absorver una parte de tiempo que sin ella sería disipado en la ociosidad, y el abandono;
Habituar el espíritu a la idea de un deber regular, continuo, le proporciona hábitos de regularidad en sus deberes;
La autoridad paterna, no siempre obra constantemente sobre la moral de los niños, por lo que la escuela empieza ya a formar el espíritu a la idea de una autoridad fuera del recinto de la familia;
En la escuela se aprende a contener las pasiones y estrechar relaciones de simpatía, con lo cual se echan los primeros rudimentos necesarios para las obligaciones y deberes de la vida de adultos.

Principal bibliografía
•“El profeta de las pampas” – –Ricardo Rojas, Bs As, 1951
•“Historia de San Juan” –Horacio Videla, Bs As, 1981
•“Vigencia de Sarmiento” – –Comisión de homenaje en el centenario del fallecimiento, 1988
•“Educación Popular” – Sarmiento– presentación de J. C. Tedesco e Ivana Zacarías – La Plata, 2011